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Prólogo 

“El sexo podría arruinar una amistad, pero cualquier cosa podría, así que mejor arruinarla con sexo duro”

Chapter 1

Bonjour Madame – Así es como la recibí en su pantalón pitillo negro, junto a esos botines que le alargan por lo menos 10cm las piernas, una camiseta blanca y americana negra.. Había escuchado acercarse el coche poco a poco por el camino de gravilla, estando extrañado de ese repentino mensaje de – Dave, necesito hablar contigo -, pero al mismo tiempo con una ligera premonición por experiencias pasadas. Salí a fuera, poniéndome la chaqueta de plumas, porque afuera hacía mucho frío, incluso caían gotas de lluvia. Cuando me acerque al portal la veo esperándome fuera del coche, con el pelo medio mojado y un brillo en sus ojos que me chivaba de que me había echado de menos.. – Bonjour Madame – le dije sin abrir aún el portal, agarrándolo como si fuera un preso – Quieres entrar? -, Ella contesto – Si por favor, que hace mucho frío -. Le abrí el portal, se metió en el coche y pasó lentamente. Cerré el portal dándome la vuelta y caminando hacia la casa. De mientras me preguntaba el porqué de esta visita nocturna, que querrá? Ha muerto algún familiar, la ha mandado su madre para que le ayude con algo importante, o de verdad me echaba de menos y quería fo…? No, imposible, hace siglos que no tenemos contacto, además ella tenía novio y se les veía bien, felices vamos. Me saca de mis pensamientos bruscamente con un simple – Hola! – que saliendo de sus labios suena dulce, como todo cuando habla. Joder, no recordaba ese tono, ese tono que era como lamer una piruleta, dulce pero sin ser empalagoso. – Que pasa – le conteste, ignorando que nos habíamos saludado hacía aproximadamente 30 segundos. – A que le debo el placer? – le dije en tono chulesco – O prefieres que entremos primero? – le añadí rápidamente recordando que mi madre no estaba en casa y podríamos hablar tranquilamente. Los perros apenas se inmutaron porque ya era tarde, o quizás porque aún recordaban su olor. Quizás me esté auto engañando, si yo mismo lo recordaba perfectamente.. – Aquí abajo o arriba? – a lo que me contestó – lo que quieras -, – aquí mismo – dije por no querer bajarme de mi enorme ego. Nos sentamos y le ofrecí un vaso de agua. Mientras se lo preparaba pensé en que le notaba en la cara que había llorado, mucho. Os preguntaréis como pude saberlo en tan pocos segundos, pues básicamente porque en otros tiempos yo había sido el motivo.. Le di el vaso y me senté enfrente suya, no quería acercarme demasiado. No por mi, sino porque ella había cortado el contacto consecutivamente los últimos años, y quería respetarlo. La miré fijamente a los ojos, – bueno cuéntame, que ha pasado? Mal de amores? -. Me devolvió la mirada, manteniéndola cuando se cruzaron nuestras miradas – Algo así – dijo apartando la mirada al instante. – No se que hacer con Pablo. No me malinterpretes, es un chico genial, se preocupa mucho por mi y le quiero – pasaron unos segundos – Pero no acabo de ser feliz, tengo la sensación de que me falta algo.. -. Nos quedamos en silencio los dos, yo mire al suelo, recordando viejos tiempos al mismo momento que evaluaba si el motivo de su visita podía ser el que se me pasaba por la cabeza.. Ella siempre había sido una chica que me agradaba, aunque no fuera por lo que la mayoría de la gente veía en ella. Y de la atracción física ni hablemos, era impresionante, era como si estuviéramos hechos el uno para el otro sexualmente. Recordé aquella noche que la acompañé a su casa, después del funeral de su abuela, cuando hacía unos días dijimos que nunca más volveríamos a tener algo. Incluso después de un acontecimiento tan deprimente y triste, no nos supimos contener. Empezó robándome un beso, le seguí el juego con tan solo decirle – Vamos a mi casa -, en cuestión de segundos estábamos abajo en su portal comiéndonos, casi follando se podía pensar, pero no, nos subimos cada uno a su coche, y haciendo el camino a toda velocidad, llegamos a mi casa más cachondos que nunca. Basta con decir que aquella noche la pasamos follando como si no hubiera mañana..

– Tu que tal estás con Rose? – escucho despertándome de mis recuerdos. – Pues como siempre, estamos bien, aunque tú ya me conoces.. -, no hacía falta que acabara la frase, ella sabía lo que solía decir siempre, que yo nunca estoy bien del todo. Porque? Porque mi mente es un cubo de basura enorme, que se va llenando cada vez más, pero no viene ningún basurero a vaciarla.. – Pues yo te veo bastante bien, almenos en las fotos de Instagram – me dice mientras que me sale una leve sonrisa, – Si, últimamente subo bastantes cosas.. – intentando evitar el tema. Le pregunte qué era lo que no le llenaba de su chico, a lo cual me explico que era muy tranquilo, que le faltaba chispa, un toque de locura.. 

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