Rorschach Blog Censored

Le encantaba que le dijera que ella, era mi puta. Que se lo dijera mientras la azotaba, dejándole el culo color a fresa, rojo después de tantos golpes con mi mano dura encima de sus nalgas. A ella le encantaba, que la atara a la cama, la ahogara con mi …. y le pegará con ella en… …ndosela por la mejilla. Era mi niña pervertida, si, mía porque yo la convertí en eso, sexualmente hablando. Tenía esa maldita o fantástica manía, era capaz de convertir una dulce princesita, en una puta con fetiche por las arcadas, en una noche.


Soy un hombre muy dominante, mas psicológicamente que físicamente, aunque en la cama lo era tanto en un punto como en el otro. Me gusta sacar el animal que llevo dentro, no sentir ninguna atadura, ya sea social o moral, implementada desde hace siglos en nuestras cabezas.


“Como en nuestra época universitaria..” me dice mientras había sacado el móvil, para grabarla encima del sofá desnuda, empezando a tocarse metiéndose… . “Vaya, sé que te gusta” le contesté mientras me acercaba. Cuando se gira con una sonrisa y me mira a los ojos, le digo “Y tú sabes lo que me gusta a mi..”. Tras 9-10Min intensos de sexo duro, suspiro encima (y dentro aún) de ella, besándola en su espalda, en su cuello.

Mientras lo habíamos hecho le había preguntado si quería que parara, por miedo a hacerle daño, pero ella contestó al instante “No que va, me encanta, sigue dándome duro..”.


Qué locura, compaginábamos de forma brutal en el sexo, literalmente.

Share: